Hoy, 9 de marzo, acaba de pasar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Por este motivo se han desarrollado numerosos actos reivindicativos alrededor del mundo. En 50 países de todo el mundo; Europa (España, Bélgica, Polonia, Ucrania), América (México, Argentina) o en Asia (Turquía, Japón) han llevado a cabo paros laborales, ceses del consumo, dejación de los cuidados domésticos durante un tiempo simbólico para salir a la calle mostrando de un modo explícito qué ocurriría si se parara la labor llevada a cabo por las mujeres, es decir la mitad de la humanidad. Todo ello bajo el lema: Si se paran las mujeres, se para el mundo.

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Porque, el Día Internacional  de la Mujer Trabajadora, no es un día de jolgorio, jarana o juerga, sino la fecha reivindicativa y de memoria de una causa de justicia e igualdad. Sirva para tener presentes que la especie humana se compone de dos sexos de pleno deber y derecho. Las desigualdades en el mundo del trabajo y las divisiones de responsabilidades producto de una herencia cultural basada en el machismo son la causa de un movimiento mundial en pro de las mujeres como elemento fundamental de la sociedad, cuyo día se debe difuminar en el calendario más allá del marcado por la ONU.

El 8 de marzo transciende la esfera de lo laboral, ya que asume la defensa de la mujer en su integridad. De ahí, que en muchos países, sobre todo en América Latina ayer fue un día de visibilización de la protesta contra los feminicidios, el trato denigrante hacia las mujeres o la violencia machista. Evidencia de ello es el reciente movimiento Ni una menos, en pie de guerra contra esta lacra social. Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio en México cada día seis mujeres son asesinadas (cifras de 2016). Tanto es así que Ana Güezmes García, representante de ONU Mujeres en el país, ha calificado esta violencia de pandemia.

En este marco de lucha que inició con el movimiento feminista a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX que llega hasta nuestros días, se plantean retos a alcanzar en cuestiones de igualdad de género y se sitúa un punto temporal: 2030. Para este año, Naciones Unidas propone como meta la sociedad del 50-50, compuesta por el peso en educación, trabajo, participación, derechos y deberes de ambos sexos.

En este sentido António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, expreso: En el Día Internacional de la Mujer, debemos comprometernos a hacer todo lo posible para superar los prejuicios arraigados, apoyar la participación y el activismo y promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Pero, ¿cuáles son los elementos claves para alcanzar la meta? Los elementos claves son: educación, igualdad de oportunidades, lucha contra las diversas formas de violencia, compromiso contra las prácticas vejatorias.

La utopía de la ciudad de los seres humanos en 2030 es posible desde la construcción social compartida. La educación es la herramienta, la cultura es el producto elaborado y la materia prima son nuestras formas cotidianas de relacionarnos. Entender que un mundo igualitario no pasa por la igualdad absoluta, sino por la equidad. En estos momentos la equidad debe comprometernos a compartir la lucha feminista, porque partimos de una situación obvia de desigualdad en favor de uno de los sexos.

Fuente: El País

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